Creás tu cuenta
Entrás con tu cuenta de Google y listo. Al registrarte aceptás las condiciones —las dos comisiones y los requisitos de más abajo—, así que no hay nada que negociar después.
Si hiciste un software —a mano o con IA— que se cobra por suscripción y el problema no es el producto sino que nadie lo conoce, publicalo en el catálogo: una red de afiliados lo presenta con su link y cobra sólo cuando hay una venta.
// Justo después de crear la cuenta en tu sistema
await fetch("https://app.devaffi.com/api/v1/altas", {
method: "POST",
headers: {
"Authorization": `Bearer ${process.env.G360_CLAVE}`,
"Content-Type": "application/json",
},
body: JSON.stringify({
cuenta: String(cuenta.id),
negocio: cuenta.nombre,
ref: cuenta.g360_ref ?? null, // el del link del vendedor
}),
});Casi todo el software chico que se muere no se muere por malo. Se muere porque lo usaron cuatro clientes conocidos, nunca salió de ese círculo y en algún momento dejó de tener sentido sostenerlo. El código estaba bien; faltaba quién lo pusiera adelante de la gente que lo necesita.
Y la salida obvia —armar un equipo comercial— es la más cara: sueldo fijo antes de la primera venta, meses de rampa y rotación que te devuelve al principio. Todo eso se paga exista o no la venta.
Equipo propio. Costo fijo desde el día uno, rampa larga y riesgo tuyo. Rinde cuando ya tenés volumen y podés sostener el sueldo mientras la persona aprende.
Red a comisión. Costo variable y atado al resultado: el vendedor cobra cuando cobrás vos. Rinde cuando todavía no podés bancar un equipo, que es justo cuando más falta hace vender.
La contracara, dicha de frente. Nadie sale a vender algo que no se vende solo un poco. Si el producto todavía no convenció a ningún cliente que pague, una red no lo va a arreglar — lo va a confirmar más rápido.
No hay entrevista, ni pitch, ni alguien que decida si tu producto le gusta. Te registrás, cargás lo que pide el panel y lo único que se revisa es que se cumplan los requisitos.
Entrás con tu cuenta de Google y listo. Al registrarte aceptás las condiciones —las dos comisiones y los requisitos de más abajo—, así que no hay nada que negociar después.
Desde tu panel cargás la ficha —qué hace, capturas, demo, planes y comisión— en seis pasos. Al publicar recibís tus credenciales de API: una clave y un secreto propios de ese producto.
Conectás tu sistema siguiendo la documentación y lo probás con un botón que recorre la integración entera. En paralelo revisamos la ficha: entra al catálogo cuando está aprobada y tu sistema ya contesta.
El afiliado lo ve en el catálogo y lo vende con su link. El negocio paga por nuestro checkout —y tu sistema recibe el aviso para activar el plan— o adentro de tu software, y ahí la comisión del vendedor sale de tu saldo prepago.
de costo fijo. No se cobra por publicar, ni por estar listado, ni una cuota por mantener la ficha. Lo único que pagás sale de plata que ya entró: la comisión que vos elegís pagarle al vendedor, producto por producto, y la de la plataforma, que es lo que cuesta mover la plata. Los dos porcentajes están en las condiciones que aceptás al registrarte y a la vista en tu panel. Si nadie vende, no pagás nada.
La mayoría de los acuerdos de canal se rompen por lo que nadie aclaró al principio. Esto es lo que hace cada uno, escrito antes de empezar.
No es burocracia: cada punto está porque sin él la red no puede vender tu producto o el afiliado no puede cobrar.
Una cuota que se repite todos los meses o todos los años. Es lo que hace que la comisión también se repita: un software que se vende una sola vez paga una sola comisión, y con eso ningún afiliado construye nada.
Multitenant, o con un aprovisionamiento automático que haga lo mismo. Si para sumar un cliente tenés que levantar una instancia a mano, el afiliado termina vendiendo algo que tarda dos días en estar arriba.
Con clientes reales que ya pagan — no hace falta que sean muchos, pero tiene que haber alguien que no sea amigo tuyo. Y el que entre por un afiliado te va a escribir a vos cuando algo no ande.
Tu sistema nos avisa las altas y los cambios de plan, y contesta en qué plan está cada cuenta que trajo un vendedor. Es el único requisito técnico y no se deja para después. Si tu sistema deja de contestar 24 horas, el producto sale solo del catálogo hasta que vuelva.
«Para cualquier empresa» no se puede vender. Un afiliado necesita saber a qué puerta golpear, y cuanto más definido el rubro, más fácil encontrar quién ya lo conoce.
La de la plataforma es fija y es el costo de cobrar. La que hay que pensar es cuánto le vas a pagar al vendedor: la elegís vos, queda en tu ficha y decide si alguien sale a vender tu producto. Al cargarla te mostramos el promedio y el máximo de tu rubro.
El contrato técnico completo —endpoints, firma, errores y ejemplos— está en la documentación de la API.
No hay cientos de vendedores esperando tu producto. Hay un programa de afiliados abierto, la liquidación funcionando y un primer software publicado, con el que probamos el mecanismo antes de invitar a nadie.
Entrar temprano tiene una ventaja concreta: sos el único de tu rubro en el catálogo, y los afiliados que se suman ahora te encuentran a vos.
No es una adquisición ni una sociedad. No compramos tu empresa, no pedimos participación y no entramos en tus decisiones de producto.
No nos quedamos con tu cliente. El cobro puede pasar por nuestro checkout o seguir en el tuyo, pero el cliente usa tu producto, te escribe a vos y se va con vos si un día nos vamos nosotros.
No es exclusividad. Seguís vendiendo por tu cuenta y por los canales que ya tengas. Esto se suma, no reemplaza.
Lo que se paga no es un tablero ni un reporte: es acceso a más vendedores. El nivel gratis alcanza para empezar; cada nivel pago suma lugares, productos y contactos de regalo para tu red.
Nada por adelantado. No se cobra por publicar, ni por estar listado, ni una cuota por mantener la ficha. El costo son dos comisiones, y las dos existen sólo sobre plata que ya entró: la de la plataforma —lo que cuesta cobrar— y la que vos elegís pagarle al vendedor. Los dos porcentajes están en las condiciones que aceptás al registrarte y a la vista en tu panel. Si nadie vende tu producto, no pagás nada. Aparte están los niveles pagos, opcionales, que amplían el cupo de vendedores por producto; no hacen falta para estar publicado.
El producto es tuyo y corre en tu infraestructura: no lo alojamos, no lo tocamos y no entramos en tus decisiones. El cliente usa tu software con tu marca y te escribe a vos cuando algo no anda. El cobro puede pasar por nuestro checkout o seguir en el tuyo: si cobrás vos, la comisión del vendedor sale de tu saldo prepago y la API nos dice en qué plan está cada cuenta, así nadie depende de la buena fe del otro. No es una adquisición ni una sociedad.
No. Podés seguir vendiendo por tu cuenta, tener otros canales, otros revendedores y tu propio equipo comercial. La red es una fuente más de clientes, no un reemplazo de las que ya tengas.
Dos comisiones distintas. La de la plataforma no se negocia: es lo que cuesta mover la plata, no una participación en tu negocio, y es la misma para todo el catálogo. La otra es la del vendedor, que la elegís vos, con un techo, y que queda publicada en tu ficha. El resto es tuyo. Los dos números están en las condiciones que aceptás al registrarte y en tu panel: acá no se publican, porque un porcentaje escrito en una página de venta envejece solo y termina contradiciendo al panel, que es el que liquida.
Podés cambiarla hasta dos veces cada 30 días, y cada cambio se les avisa a los vendedores que tengan tu producto tomado. Lo que no podés es bajársela a un cliente que ya está pagando: el porcentaje que regía cuando ese cliente pagó por primera vez le vale un año a quien lo trajo. Si la subís, la suba entra enseguida y arranca un año nuevo.
La que te cierre contra tu alternativa real. Un vendedor propio son meses de sueldo fijo antes de la primera venta y el riesgo es tuyo; acá el costo existe sólo sobre plata que ya entró. Si tu producto se vende solo, este canal no te conviene y lo vas a ver en los números antes de cargar nada.
El número igual no lo elegís a ciegas: al cargarlo te mostramos el promedio y el máximo que paga tu rubro. Poner por debajo del promedio no está prohibido, pero tu ficha va a quedar última en una vidriera donde el vendedor compara cuánto le deja cada producto por mes.
Se publica en el momento: el producto queda en revisión y recibís tus credenciales de API. Entra al catálogo cuando aprobamos la ficha y tu sistema ya está conectado —nos avisa las altas y contesta la consulta diaria de estado—. No hace falta esperar a nadie para saber si anda: el botón Probar API de tu panel te lo dice en el momento.
Dos, y las dos opcionales. Los niveles pagos, que se pagan cada 30 días sin débito automático: cada nivel suma lugares de vendedores por producto y productos en el catálogo, y desde el primer nivel pago cada vendedor que toma tu producto recibe contactos de regalo para prospectar, tu ficha sale destacada y podés mandarles un aviso a los vendedores. Y el regalo de contactos a un vendedor puntual: en tu panel ves qué hace cada uno con los que ya tiene, y al que los trabaja bien le podés sumar más.
Publicar y estar en el catálogo no cuesta nada: el nivel gratis arranca con un cupo chico de vendedores por producto y alcanza para empezar.
El link del afiliado pasa primero por un redirect nuestro, que genera un identificador de esa visita y recién ahí manda a la persona a tu sitio. Vos lo recibís en la URL, lo guardás junto a la cuenta cuando esa persona se registra y nos lo informás por la API: un campo de texto y una llamada al crear el usuario.
Ese identificador queda atado a esa cuenta para siempre y es lo que hace que no haya nada que discutir después. El día que esa cuenta pase de tu plan gratis al pago —dentro de tu sistema, meses después, sin pasar por ninguna pantalla nuestra— lo vemos igual, y el vendedor que la trajo cobra.
El cobro no depende de vos, así que la venta no se pierde. El aviso para activar el plan se encola y se reintenta hasta que tu sistema conteste. Va con una clave de idempotencia, así que si el aviso llega dos veces —porque reintentamos y la primera en realidad había entrado— el plan se activa una sola vez y no queda ningún duplicado.
Un campo de texto en tu tabla de cuentas y cuatro puntos de contacto con nuestra API: avisar las altas, avisar los cambios de plan, una ruta que conteste en qué plan está una cuenta y, opcional, un webhook que active el plan cuando cobramos nosotros. Está todo en la documentación de la API, y el panel te arma el pedido completo, con tus credenciales y tus planes adentro, para tu asistente de código. Con Probar API ves en el momento qué anda y qué falta.
Está arrancando. El programa está abierto, la liquidación funciona y hay un primer software publicado. No hay una red de cientos de vendedores y decirlo sería mentir: el que entra hoy entra temprano, con la ventaja y el riesgo que eso significa.
No. Devaffi es para software que ya existe y funciona, con clientes que pagan. Si lo que tenés es una idea, construila —con las herramientas de IA de hoy es más fácil que nunca— y cuando tenga su primer cliente que paga, publicala.
Vos, que sos quien hizo el producto. El afiliado presenta y acompaña, pero la demostración, la puesta en marcha, el soporte y la facturación son de quien publica el software. Por eso el producto tiene que estar terminado antes de entrar al catálogo.
Se baja la ficha y deja de venderse. Lo que no se corta de un día para el otro son las comisiones de los clientes que ya trajo un afiliado: esos siguen liquidándose mientras sigan suscriptos, porque ese vendedor ya hizo su trabajo, y en las mismas condiciones: están escritas en los términos que aceptás al registrarte, no se negocian cuando alguien se quiere ir.
Preguntá igual. El catálogo arranca por software de gestión para pymes porque es el rubro donde los afiliados ya tienen contactos, pero lo que define si algo encaja es que se cobre por suscripción y que haya un tipo de negocio claro al que ofrecérselo.
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Te registrás con Google, publicás tu software y recibís tus credenciales de API. Conectás tu sistema, lo probás desde el panel y, con la ficha aprobada y los seis requisitos cumplidos, entra al catálogo.