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Sobre Devaffi

Con IA sobra software. Falta quién lo venda.

Cada vez más gente publica software y no sabe venderlo. Del otro lado hay vendedores que tienen la red de contactos pero no las herramientas. Devaffi junta las dos puntas.

Logo de Devaffi —dos marcos unidos, con una persona cada uno, y una flecha que sube— con el slogan «Plataforma de afiliados para desarrolladores», aplicado en tarjetas, cuadernos y en el panel en una notebook
Dos marcos unidos en un lazo continuo: el que construye y el que vende.
Por qué existe

Construir y vender son dos oficios distintos

Con las herramientas de IA, hacer un software dejó de ser el problema: hoy cualquiera con una buena idea puede tenerlo andando en semanas. Lo que no cambió es lo otro. Un software que nadie conoce se muere igual, aunque esté bien hecho.

Del otro lado hay gente que conoce negocios: proveedores que visitan los mismos locales todas las semanas, contadores, técnicos, consultores. Tienen la confianza del dueño y querrían ofrecerle algo, pero no tienen qué ofrecer, ni un CRM, ni forma de prospectar con volumen.

Devaffi conecta a los dos. El developer publica su software y fija la comisión. El vendedor lo presenta con su link y cobra por cada negocio que se suscribe. Y una API propia verifica y paga cada venta sola, para que nadie dependa de la palabra del otro.

El nombre

Dev + Affi

Developers y afiliados: las dos puntas que la plataforma conecta. El logo las muestra como dos marcos unidos en un lazo continuo, cruzados por la conexión que verifica cada venta y con una flecha de crecimiento.

El degradé de verde a azul junta las dos cosas que se mueven acá: plata y tecnología.

Qué hay construido
  • Alta autogestionada para vendedores y developers, con un solo login
  • Una API versionada y documentada, con prueba automática de la conexión
  • Verificación diaria de cada cuenta que trajo un vendedor
  • Cobros con medios de pago locales
  • CRM del vendedor, con su WhatsApp conectado y prospección de negocios
Cómo decidimos

Seis principios que no se negocian

Una red de venta funciona con confianza, y la confianza se pierde una sola vez. Estas son las reglas con las que tomamos cada decisión.

No inflamos nada

Si la red tiene pocos vendedores, lo decimos. Si el catálogo tiene un software, decimos uno. Cada número que se exagera en una página de venta se descubre el primer día en el panel.

Sólo se ofrece lo que se puede vender

Ningún software aparece en el catálogo antes de estar publicado y contratable. Una promesa rota el día del registro es peor que una vidriera chica.

Los números viven en el panel

Comisiones, precios y cupos salen del mismo lugar que liquida. Por eso las páginas no los escriben a mano: un número copiado envejece solo.

Cada uno hace lo que sabe

El developer construye y da soporte, el vendedor presenta y acompaña, la plataforma cobra y reparte. Nadie tiene que hacer el trabajo del otro.

Reglas iguales para todos

La atribución no vence, la comisión está a la vista antes de elegir y el porcentaje del primer pago se garantiza un año. Está escrito en los términos, no se negocia uno por uno.

Se cobra cuando se cobra

Ni el vendedor ni el developer ponen plata por adelantado. Todo lo que gana cada parte sale de cuotas que el negocio ya pagó.

Quién está detrás

Hecho en Buenos Aires, con nombre y apellido

Devaffi lo construyó de punta a punta Pablo Montenegro: la plataforma, la API de integración, los pagos y el CRM.

Arrancamos en Argentina y, desde acá, vamos a sumar el resto de Latinoamérica. Cuando escribís, te contesta alguien del equipo.

Si construís software o sabés venderlo, hay lugar

Elegí tu lado y empezá hoy. La cuenta se crea con Google y queda lista en el momento.