No inflamos nada
Si la red tiene pocos vendedores, lo decimos. Si el catálogo tiene un software, decimos uno. Cada número que se exagera en una página de venta se descubre el primer día en el panel.
Cada vez más gente publica software y no sabe venderlo. Del otro lado hay vendedores que tienen la red de contactos pero no las herramientas. Devaffi junta las dos puntas.

Con las herramientas de IA, hacer un software dejó de ser el problema: hoy cualquiera con una buena idea puede tenerlo andando en semanas. Lo que no cambió es lo otro. Un software que nadie conoce se muere igual, aunque esté bien hecho.
Del otro lado hay gente que conoce negocios: proveedores que visitan los mismos locales todas las semanas, contadores, técnicos, consultores. Tienen la confianza del dueño y querrían ofrecerle algo, pero no tienen qué ofrecer, ni un CRM, ni forma de prospectar con volumen.
Devaffi conecta a los dos. El developer publica su software y fija la comisión. El vendedor lo presenta con su link y cobra por cada negocio que se suscribe. Y una API propia verifica y paga cada venta sola, para que nadie dependa de la palabra del otro.
Developers y afiliados: las dos puntas que la plataforma conecta. El logo las muestra como dos marcos unidos en un lazo continuo, cruzados por la conexión que verifica cada venta y con una flecha de crecimiento.
El degradé de verde a azul junta las dos cosas que se mueven acá: plata y tecnología.
Una red de venta funciona con confianza, y la confianza se pierde una sola vez. Estas son las reglas con las que tomamos cada decisión.
Si la red tiene pocos vendedores, lo decimos. Si el catálogo tiene un software, decimos uno. Cada número que se exagera en una página de venta se descubre el primer día en el panel.
Ningún software aparece en el catálogo antes de estar publicado y contratable. Una promesa rota el día del registro es peor que una vidriera chica.
Comisiones, precios y cupos salen del mismo lugar que liquida. Por eso las páginas no los escriben a mano: un número copiado envejece solo.
El developer construye y da soporte, el vendedor presenta y acompaña, la plataforma cobra y reparte. Nadie tiene que hacer el trabajo del otro.
La atribución no vence, la comisión está a la vista antes de elegir y el porcentaje del primer pago se garantiza un año. Está escrito en los términos, no se negocia uno por uno.
Ni el vendedor ni el developer ponen plata por adelantado. Todo lo que gana cada parte sale de cuotas que el negocio ya pagó.
Devaffi lo construyó de punta a punta Pablo Montenegro: la plataforma, la API de integración, los pagos y el CRM.
Arrancamos en Argentina y, desde acá, vamos a sumar el resto de Latinoamérica. Cuando escribís, te contesta alguien del equipo.
Elegí tu lado y empezá hoy. La cuenta se crea con Google y queda lista en el momento.