Elegís qué vender
El catálogo vive dentro de tu panel: entrás y ves todos los productos con su ficha, sus capturas y su demo. Te quedás con los que tengan sentido para los negocios que ya tratás — uno, varios o todos, sin exclusividad.
Elegís del catálogo, compartís tu código de referido y cobrás un porcentaje de cada cuota que paguen los negocios que traés — mes a mes, mientras sigan suscriptos. Sin comprar nada y sin saber programar.
La comisión no es un número nuestro: la pone cada producto y está en su ficha antes de que tomes el link. Supone que los clientes entran el primer mes y que ninguno da de baja, así que es una estimación para dimensionar y no una proyección de ingresos: lo que se cobra de verdad es lo que el panel muestra cobro por cobro.
Del registro al primer link activo pasan diez minutos. Lo que viene después es lo de siempre: hablar con gente que ya conocés.
El catálogo vive dentro de tu panel: entrás y ves todos los productos con su ficha, sus capturas y su demo. Te quedás con los que tengan sentido para los negocios que ya tratás — uno, varios o todos, sin exclusividad.
Entrás con tu cuenta de Google y aceptás las condiciones. Sin formularios largos ni aprobación que esperar: queda lista en el momento. Dónde cobrás lo cargás después, en tu perfil.
Por cada producto que tomás se te genera tu link. Se lo mandás por WhatsApp al negocio, lo ponés en tu perfil o lo repartís en un flyer. Quien se registre desde ahí queda anotado como tuyo para siempre, aunque pague meses después.
Cuando ese negocio se suscribe, empezás a cobrar la comisión que ese producto publica, sobre cada cuota. No es un pago único: se repite mientras siga usando el sistema. Se liquida el segundo viernes de cada mes, por transferencia.
meses con el porcentaje que te prometieron, por cada cliente. Cada producto define cuánto paga y lo publica en su ficha antes de que tomes el link, junto con cuánta plata te deja por mes cada negocio. El número que regía cuando tu cliente pagó por primera vez te queda un año aunque el developer lo baje después, y si lo sube, la suba entra enseguida.
La idea es que esta red venda buen software, sea de quien sea. Acá está lo que hay publicado hoy, dicho sin inflar.
Un sistema de gestión por suscripción, terminado y con clientes, que hoy tiene el programa abierto y la liquidación funcionando.
Se paga por mes, así que la comisión se repite por mes. Lo ves con su ficha, sus capturas y su demo adentro de tu panel.
El catálogo se está abriendo a sistemas de otras empresas que se cobran por suscripción y que quieren una red de venta en vez de un equipo comercial propio.
Entran con su nombre, su ficha y la comisión que cada uno decide pagar, y se venden con la misma cuenta. Todavía no hay ninguno publicado: el día que lo haya, aparece en tu panel.
Con las herramientas de IA cada vez más gente construye software, y casi ninguno sabe venderlo. Ese software nuevo es el que va a ir llenando el catálogo.
Si conocés bien un rubro y sabés qué sistema le falta, decínoslo: el que trae la idea suele ser el que después lo vende.
Una sola cuenta para todo. Cada producto que tomás te da su link, y los que se sumen mañana los tomás desde la misma cuenta, sin volver a registrarte ni perder los clientes que ya trajiste. Dónde cobrás lo cargás una vez y por ahí te entra todo, venga del producto que venga.
La mayoría de los que venden algo empiezan cada mes en cero. El software que se paga por mes rompe esa lógica: el cliente que trajiste en marzo te sigue pagando en agosto sin que hagas nada nuevo, y el que traés en agosto se suma al de marzo en vez de reemplazarlo.
Comisión única. Vendés, cobrás, y el mes que viene ese cliente vale cero. Para ganar lo mismo en enero tenés que volver a vender lo mismo.
Comisión recurrente. Vendés, cobrás, y el mes que viene ese cliente sigue valiendo lo mismo. Diez clientes bien atendidos pesan más que cincuenta operaciones sueltas.
La contracara, dicha de frente. Un cliente que da de baja deja de generar comisión. Por eso conviene vender a quien realmente lo necesita: acá el que se queda es el que te paga.
Son gente a la que el dueño del negocio ya le atiende el teléfono. La confianza está hecha; lo único que falta es tener algo bueno para ofrecerle.
Si visitás treinta negocios del mismo rubro todos los meses, ya tenés la ruta hecha. Presentar un sistema no te agrega una visita: te agrega un tema en la que ya hacías.
Sufrís de primera mano el desorden de tus clientes. Un sistema que ordena la facturación te ahorra trabajo a vos también, y encima te paga por recomendarlo.
El que arregla la computadora del mostrador sabe qué falta. Es a quien el dueño le pregunta «¿y esto con qué lo hago?» — y la respuesta ahora te deja una comisión.
Ya le armás la web o las campañas a negocios de un rubro. Sumar el sistema de gestión te agrega una línea de ingreso que no depende de horas facturadas.
El miedo razonable de cualquiera que recomienda un sistema es quedar pegado si después algo no funciona. Por eso el trabajo técnico y comercial no es tuyo.
Presentar y acompañar. Decirle al dueño que existe, pasarle tu link y avisar si quiere una demo. De ahí en adelante entra el equipo del producto.
Vos ponés la relación con el negocio, que es lo único que no se puede tercerizar. El producto, la puesta en marcha, el soporte y la factura son de quien lo publica; el cobro y tu comisión, de Devaffi.
El plan gratis alcanza para vender y cobrar. El Pro suma un CRM, tu WhatsApp conectado y negocios reales del rubro para contactar.
Todo lo que esté publicado en el catálogo. Hoy hay un primer software publicado, y el catálogo se está abriendo a sistemas de otros developers que entran con su propia comisión. No hay exclusividad: podés vender uno, varios o todos, y seguir vendiendo lo que ya vendías por fuera de Devaffi. Lo que sí hay es un cupo de vendedores por producto: tomar un link ocupa un lugar, y el lugar se libera solo si no se usa. Si un producto está lleno, marcás «Lo quiero vender» y te avisamos cuando se abra un lugar, por orden de llegada.
Un porcentaje de cada pago que hace el negocio que trajiste, mes a mes o año a año según el plan que haya contratado. Cada producto define el suyo y lo publica en su ficha antes de que tomes el link, junto con cuánta plata te deja por mes cada negocio — que es el número que de verdad sirve para comparar, porque un porcentaje alto sobre una cuota chica deja menos que uno bajo sobre una grande.
El porcentaje que regía cuando tu cliente pagó por primera vez te queda garantizado un año, aunque el developer lo baje después. Si lo sube, la suba entra enseguida y arranca un año nuevo. Cada cambio te llega por correo y a la campanita de tu panel el mismo día, y lo ves cobro por cobro, con el monto que te corresponde de cada uno.
Mientras ese cliente siga pagando la suscripción. Si da de baja, deja de generar comisión; si vuelve, vuelve a generarla. No hay un plazo que se cumpla ni una cantidad máxima de comisiones. Lo que se revisa una vez por año, en la fecha del primer pago de cada cliente, es el porcentaje: hasta entonces te queda fijo el que tenía cuando empezó a pagar.
No. No se compra stock, no se paga una licencia de vendedor, y crear la cuenta es gratis y queda lista en el momento. El plan gratis alcanza para vender y cobrar; el plan Pro, con CRM, WhatsApp conectado y prospección de negocios, es opcional.
Lo que sí hay es un ritmo para conservar el lugar en cada producto: traer el mínimo de altas que fija su ficha cada 15 días, y lograr una suscripción paga antes de los 30. Después, cada negocio nuevo que paga te da 45 días más: si pasan 45 días sin uno, el lugar se libera y ese producto no se puede volver a tomar por 10 días, salvo que lo mantengas pagando la extensión que te muestra el panel. Y si el lugar se libera, no perdés lo que ya trajiste: esos clientes se te siguen liquidando mientras paguen.
No. Lo que hace falta es conocer negocios del rubro. La demostración, la puesta en marcha, el soporte y la facturación las hace quien publica el producto; vos presentás y acompañás.
No. El precio es el mismo con código de referido o sin él: la comisión sale del margen de quien publica el producto, no de un recargo. Si costara más entrar por un afiliado, el afiliado estaría vendiendo en contra — y lo primero que perdería es la confianza que hace que esto funcione.
La venta es tuya si esa persona se registró con tu link: desde el alta, la cuenta queda atada a vos para siempre y la comisión se cobra cuando pague, sea cuando sea. Lo que tiene que estar vigente es tu lugar en el producto el día que se registra.
El segundo viernes de cada mes, por transferencia. En tu panel cargás el CBU, el alias o el celular de Mercado Pago donde querés recibirla, y ves qué comisiones están liquidadas y cuáles siguen pendientes.
Sí, y tiene su propia página: Developers. Si desarrollás un sistema que se cobra por suscripción y querés que lo venda una red de afiliados en vez de armar un equipo comercial, ahí está el acuerdo explicado — qué comisión se paga, qué tiene que cumplir el producto y cómo se liquida.
No. Una cuenta de Google es de un negocio cliente o de un vendedor, no las dos cosas — así el sistema sabe a qué panel entrás sin preguntártelo. Si tenés un negocio que usa el sistema y además querés vender, registrate con otra cuenta.
Hoy no. El programa es de comisión: el cliente contrata con la marca del producto y vos cobrás tu porcentaje de cada cuota. Si lo que buscás es revender con tu marca, escribinos y lo conversamos como un acuerdo aparte.
No. No se gana por sumar afiliados debajo tuyo ni hay una pirámide de reclutados: se gana exclusivamente por los negocios que se suscriben con tu link. Si no trae clientes, un afiliado no genera ingresos para nadie, empezando por él.
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La cuenta se crea con Google y queda lista en el momento. En tu panel viven el catálogo, tus links, tus clientes, tus comisiones y la cuenta donde las cobrás.